¿Dónde se esconde la creatividad?
Está ahí todo el rato pero muchas veces no sabemos verla. La buscamos de una manera en la que no siempre está. La creatividad no aparece en forma de inspiración divina por mucho que nos empeñemos en creerlo.
¿De qué nos tenemos que liberar para verla?
De prejuicios, miedos y de ideas preconcebidas. La creatividad es hacer algo que no está hecho o ir más allá de las normas.  Eso nos da miedo, porque los seres humanos toleramos mal la incertidumbre y nos da pánico equivocarnos.
La creatividad no es algo meramente artístico, ¿cierto?
¡Por supuesto! Ser creativo es dar respuestas distintas a las situaciones que nos encontramos. A lo largo del día tenemos millones de ideas, pero como es algo natural no percibimos que sean creaciones. Si pensamos que todo acto creativo debe ser espectacular no valoraremos las ideas creativas diarias.
¿La creatividad se entrena?
Claro, deberíamos ejercitarla a diario, pero eso no quita que haya gente que de forma natural la tenga más desarrollada.
¿Por qué los niños y niñas son más creativos?
Porque no tienen prejuicios, pero sobre todo porque preguntan más y no tienen vergüenza por lo que pensarán los demás. Los adultos hemos dejado de cuestionarnos porqué las cosas son de una determinada manera y no de otra. Hemos cortado mucho las alas a la imaginación y la curiosidad.
¿La imaginación y la creatividad siempre van de la mano?
La imaginación es ese espacio que nos permitimos y que no tiene límites de ningún tipo. Cuando somos capaces de coger lo que imaginamos y convertirlo en algo tangible estamos siendo creativos.
¿Los límites son enemigos de la creatividad?
No, si sabemos verlos. El problema es que los límites a veces nos los autoimponemos de manera inconsciente, no los vemos y nos los comemos con patatas.
¿Qué enemigos tiene la creatividad?
En primer lugar los prejuicios y las ideas preconcebidas: la creatividad no es magia, es una capacidad que necesita orden y disciplina. Nuestro juicio implacable que no deja que ninguna idea despegue del suelo.  El miedo (sobre todo a equivocarnos), las prisas, el exceso de ruido, de estímulos… todo ello perjudica la creatividad.
¿Qué es lo que nos da miedo de equivocarnos?
No nos da miedo el error en sí, sino la opinión que genera a nuestro alrededor. Que los demás piensen que no sabemos algo nos empuja a no preguntar y a no atrevernos a hacer cosas nuevas, por si acaso.
¿La escuela estimula la creatividad?
El sistema actual no. Está diseñado para perpetuar un modelo de sociedad que a mi entender ha caducado. Se enseña a estar sentados, a entrar y salir cuando suena la sirena, como en una fábrica. Hay muchos profesores que trabajan de forma distinta, pero el sistema evalúa a los niños en función de si saben repetir el modelo con fiabilidad. Se enseñan materias que para los niños tienen poca utilidad.
¿Los contenidos también están caducos?
Los niños saben cuándo una materia es importante en función de si sus padres saben o no del tema. Si no sabes nada de matemáticas, pero te empeñas en decirle a tu hijo que es muy importante, te contradices. ¡Ah! Y hay que dejar de decir a los niños que las cosas son importantes para su futuro, así solo conseguimos robarles el presente.
¿Qué cambiarías de la educación?
En primer lugar la manera de valorar y retribuir a los profesionales de la educación. Hay que promover la excelencia y hay muy buenos profesores trabajando por sacar adelante niños y niñas realizados.
En segundo lugar, la percepción que tiene la sociedad de los profesores. Es una profesión complicada e imprescindible y no siempre suficientemente valorada.
Y en tercer lugar, cambiaría la educación por materias y primaría la educación en competencias.
¿Competencias de qué tipo?
Hay que dar herramientas a los niños y niñas para que se desarrollen como personas y sean quiénes quieran ser. Y hay que desarrollar competencias para desenvolverse en la vida, como saber trabajar en equipo, que no es nada fácil.
¿Por qué nos cuesta tanto trabajar en equipo?
Porque no nos han enseñado. Los seres humanos somos sociales por naturaleza pero a la hora de trabajar hay que tener herramientas para dinamizar el flujo de ideas, la participación, la distribución de tareas, etc. Todo esto se aprende e internet nos está poniendo nuevos retos en este sentido.
¿Por qué?
Internet es esencialmente compartir: contenidos, ideas, experiencias etc. Gracias a la generosidad de las personas, el conocimiento se difunde y la gente crea cosas nuevas con personas que están en la otra punta del mundo. Tiching es un ejemplo de ello, una comunidad que comparte recursos, los valora, los recomienda. Facilita mucho la labor del docente y no por hacerla más rápida, si no por hacerla más completa.